Reiteración
de la cesión y escrituración a favor del Obispado 1963
La
cesión al Obispado de 1947, le fue reiterada a éste por Acuerdo de la Diputación
de fecha 2 de marzo de 1957, precisamente cuando Monseñor Delgado Gómez cumplía
10 años en la sede pamplonesa, que era elevada a la categoría de Metropolitana
y él a la de Arzobispo. No obstante, la escritura de formalización de dicha
cesión no se otorgó sino hasta el 22 de julio de 1963, ante el notario de
Pamplona Juan García-Granero, quien el 31 de diciembre del mismo año otorgó
otra escritura de cesión de un nuevo edificio, adjunto al Monumento, destinado
a Parroquia de Cristo Rey[1].
La Diputación Foral cedió definitiva y gratuitamente el Monumento al Obispado,
reiterando el carácter votivo que debía tener a perpetuidad.
Es preciso
hacer mención aquí que por Decreto eclesiástico de 18 de enero de 1957, la
Hermandad canónica de Caballeros Voluntarios de la Cruz tiene una fundación
perpetua de Misas en el Monumento. Su primera Misa y el Via Crucis, ambos con
permiso verbal del Obispo, se celebraron el 14 de diciembre de 1958 en la
basílica y en adelante, todos los meses, se sufragó y sufraga a los muertos por
Dios y por España, y a sus miembros fallecidos. La Sede de la Hermandad está en
el Monumento por decisión verbal del Obispo del 10 de diciembre de 1958[2].
Ambas decisiones verbales se decretaron por escrito el 13 de enero de 1960.
AZM/FZ/JAZC-2017-15-II-Vidriera-1 |
Revuelos
No
todas las cuestiones planteadas acerca del Monumento han tenido un trasfondo
político movido por los “perdedores” de la Cruzada o “Guerra de Liberación”,
como también así se la llama. Algunas de ellas han tenido un origen
urbanístico, en las modificaciones del PERI, o Plan Especial de Reforma
Interior, para dar una mejor utilización a los espacios del II Ensanche de
Pamplona. Otras veces se ha propuesto la construcción en las traseras de la basílica
de un conjunto de edificios donde concentrar las oficinas públicas del Gobierno
de Navarra dispersas por la capital… En fin, cada una de estas ideas daba lugar
a un ostensible revuelo social por parte de quienes no querían desafectar el
Monumento de los fines para los que fue construido.
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De Diario de Navarra |
Con
motivo de la reforma del PERI, el Grupo Popular del Parlamento de Navarra hacía
alusión al «futuro del Monumento a los
Caídos de Pamplona para superar cuanto pueda haber en él de enfrentamiento
civil, y transformarlo en monumento de paz y concordia entre todos
los navarros, con una utilización acorde con la dignidad del edificio, como
podría ser el establecimiento de un museo de recuerdos históricos u otro uso
similar».[3]
«Es lo cierto que el destino actual no se
ajusta al espíritu de reconciliación que condujo a la instauración del régimen
democrático, tras la elaboración por consenso de la Constitución de 1.978. Es
evidente el deber de asumir el pasado, con todas sus consecuencias, pues la
identidad de un pueblo está en directa conexión con su historia, en la que
aparecen hechos gloriosos y comportamientos admirables junto a episodios
condenables, como son los que acompañan a toda guerra civil».
El
Grupo Popular agregaba que el estado de conservación del conjunto monumental «es muy lamentable» y que «debe transformarse en un edificio donde
todos los navarros, sin distinción de ideologías, puedan sentirse
representados,
por asumir con espíritu de fraternidad el
pasado de Navarra».
Es en
el año 1990 cuando el Presidente del Parlamento de Navarra «gestionó de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra un
“anteproyecto para la remodelación del Monumento”, lo que ocasionó —al igual
que en años anteriores—
una fuerte corriente de opinión en Navarra opuesta al cambio de destino y fines
del Monumento y construcciones adyacentes; así también diversas Asociaciones en
Navarra y fuera de Navarra —“Asociación foral”, “Comunión Tradicionalista
Carlista”, “Comisión de Navarros en Madrid”, “Real Congregación de San Fermín
de los Navarros”—; oposición formulada directamente al Sr. Arzobispo por la
Real Academia Española de Bellas Artes, reiterando un acuerdo anterior de
noviembre de 1986.»[4]
A
finales de 1992 saltó a la calle la noticia de que el Arzobispado, de acuerdo
con el Ayuntamiento, iba a destinar el Monumento a sala de exposiciones con el
fin de darle un uso público en consonancia con su carácter. La Hermandad de
Caballeros Voluntarios de la Cruz se enteró de ella por los periódicos. Aun
siendo canónica y deberse a la autoridad del Obispo de la Diócesis según sus
Estatutos, venía mostrando preocupación por el futuro del Monumento. Su
legitimación para expresarla procedía de una
doble circunstancia: la primera moral y general, por cuanto que estaba
formada por excombatientes y/o familiares de muertos en el conflicto; la
segunda, particular, de índole jurídica, ya que por interés de la jerarquía
eclesiástica había trasladado su sede al Monumento, donde, además, tenía que
cumplir su piadosa y perpetua obligación. Así pues, acordaron que una comisión
de la misma[5] se entrevistara con el
Vicario General de la Diócesis a fin de transmitirle sus preocupaciones.
La
entrevista tuvo lugar el 11 de febrero de 1993 y discurrió con arreglo al
siguiente tenor literal[6].
Dice el
Sr. Vicario:
«Llevo 14 años en el cargo. Desde
hace bastantes me preocupa el uso del Monumento. Hay que asumir la Historia: lo
que hace ésta, no está bien —"no
se puede"—
deshacer. La tradición hay que acogerla y conservarla con amor. A veces, las noticias
se derivan
de poca precisión,
tanto del informante como de los informadores (periodistas, etc.). A veces también,
se incurre en ligereza en el hablar, tal por ejemplo, decir que se está
"dispuesto a ceder el Monumento por una peseta"; lo qué está muy
lejos de la verdadera
intención del que
así dijo. Por lo tanto he de responder a la pregunta (del Sr. Nagore) de si el
Arzobispado ha cedido la propiedad del Monumento, que no la ha cedido; la sigue
conservando íntegramente. Ya sabemos (como apunta el Sr. Zubiaur) que Roma
tendría que dar la
autorización para una cosa así, en la que ni el señor Arzobispo puede obrar por
sí; necesitaría, además, las autorizaciones de la Comisión Delegada (10
personas) y por supuesto, las de Roma
(Cánones 638 y 1292 y siguientes del Código de Derecho Canónico) […]
»Lo que hay es que en vista del
malísimo estado del edificio principal —goteras, tejado, suciedad,
desaprovechamiento casi total, etc.—se pensaba en darle un uso que contribuyera
al bien común de todos; también de la propia ciudad de Pamplona de la que
desdice esta, por otra parte, magnífica construcción monumental que, (repite)
fue culminación de una historia pasada, pero que ha de asumirse, como un hecho
glorioso, que así se calificó.
»La Iglesia es eterna —no lo somos
nosotros—
y ha de ver todo -el pasado y el presente en relación con el futuro. El
Arzobispado no encontró eco en años anteriores ni en el Ayuntamiento ni en el
Gobierno de Navarra. Parecían considerar este asunto difícil de
solucionar, y
dieron largas cada vez que se planteó.
Seguía mi
preocupación (continúa el Sr. Vicario General), y al viajar a Paderborn, ciudad
de Alemania hermanada con Pamplona, el Alcalde y varios concejales del Ayuntamiento
pamplonés me "dijeron pestes" del estado del Monumento y de, la
inhibición del Arzobispado en relación con aquél. Hablé con Valentín Redín
(hombre listo, inquieto, efectivo, aunque no sea quien mande en asuntos en los
que sólo el Arzobispado tiene la última palabra)[7] respecto a una
utilización coyuntural del edificio para una Exposición de carácter religioso-social
sobre el Camino de Santiago en Navarra (tres de los comisionados aquí presentes
—precisa
el redactor del Acta—,
los Sres. Los Arcos, Yárnoz y Nagore somos de la Junta Directiva de la
"Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Navarra"); pareció
bien a todos y se recomenzaron las gestiones. Quise dar cuenta a la Hermandad
de Caballeros Voluntarios, toda vez que ya sé que continúa el culto en el
Monumento (una Misa mensual y otras anuales, precisan aquí los Sres. Martínez Úbeda
y Checa, que celebra, generalmente, D. José Mª García Navarlaz); sin embargo, se
me adelantó la prensa; y, por ello, hasta que me llamó Martínez Úbeda, alarmado según me
dijo por una conversación con Redín (éste, según Martínez Úbeda, dijo textualmente
que en el Monumento había que decidirse "por los unos o por los otros"), instándome
a esta entrevista. Repito: no hay que hacer caso a lo que diga Redín; somos
nosotros, en el Arzobispado, los que decidimos.
»En la cuestión de revitalizar el
Monumento, de común interés para el Arzobispado y para el Ayuntamiento, se ha
pensado (dice el Vicario General) en esta primera utilización, a la que
seguirán otras más adelante, congruente —en cierto modo— con fines
religiosos,
artísticos y
sociales.»
Por su parte, el Sr. Zubiaur…
«Sintetiza los hechos ocurridos
desde a erección de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz (de la
que fue Subprior), hasta la cesión del Monumento por la Diputación (estando él
de Diputado “para los fines votivos a que se destinó”. Piensa que estos fines
cabe adecuarlos sin desvirtuarlos (lo mismo pensamos todos los comisionados).
Para ello, cabría que en la Comisión Arzobispado-Ayuntamiento se incluyera, en
representación de la Hermandad, a José María Yárnoz, quien como Arquitecto
puede prestar útiles servicios (Sylvia Baleztena apoya esta propuesta; al igual
que los demás presentes).»
Al Sr.
Vicario General:
«Le parece bien lo señalado y lo
propondrá al Ayuntamiento. Las obras de adecuación consistirán, para la
Exposición proyectada, en acondicionar la nave central del Monumento para
resaltar las imágenes y demás objetos expuestos; en colocar paneles para mejor
sonoridad, etc. Pide a José Mª Yárnoz dirección y teléfono para seguir en contacto
a los fines ya señalados.
»Con intervenciones esporádicas
de los comisionados, para precisar más lo tratado (Los Arcos sugiere que, pese
a la Exposición, los cultos religiosos sigan celebrándose; Garisoain, a su vez,
adelanta la posibilidad de un destino de la Iglesia al culto de los mártires
declarados santos en los recientes procesos de canonización; Martínez Úbeda
recalca é1 interés de la "Hermandad"; todos, en fin, el que no se
desperdicie, por falta de uso o por uso inadecuado, un Monumento elevado en
memoria de tantos miles de navarros muertos en 1o que la Iglesia calificó como
verdadera Cruzada.»
Sr.
Vicario General:
«Ratifica lo que dijo al
principio de la entrevista:
1) El
Arzobispado sigue siendo propietario.
2) El Acuerdo con
el Ayuntamiento de Pamplona sólo significa, hoy, una cesión para un uso
coyuntural, compartido, para fines muy concretos (el primero el de la
Exposición dicha).
3) Sería deseable
la colaboración de todos.
4) Nada ha de
quitarse del Monumento; tan sólo acondicionarse para un mejor uso religioso y
social. La Historia no puede borrarse.
5) Dará cuenta al
Sr. Arzobispo de esta entrevista.
»Terminó la entrevista a las 12
horas 15 minutos del día de la fecha, "ut supra"
»La despedida fue muy cordial […]»
La
primera exposición, a partir del 24 de febrero de dicho año de 1993, sería de
Arte Sacro en el Camino de Santiago. Esta exposición, según noticias verbales recibidas por quien esto
escribe, fue visitada por 84.000 personas.
«El
monumento -prosigue-,
en la medida en que no haya un grupo de
activistas que se dedique a soplar en la hoguera para que brote el fuego, no le
molesta a nadie». Por
otra
parte, aunque «Los Caídos» es un
edificio en homenaje exclusivo a unos muertos —«los que dieron su vida por una
determinada ideoloqía»,
como reconoce el ex diputado
carlista—, «si nos dedicáramos a demoler los monumentos conmemorativos de toda
Europa, tendríamos que suprimir muchísimos.»
Por su
parte, Valentín Redín daba otra visión: «No
cabe duda -afirma- de que el edificio
es fruto de la dictadura del franquismo y que tiene esas connotaciones
grandilocuentes de toda la arquitectura dictatorial, pero, bueno, también el
foro romano era dictatorial, y el Arco del Triunfo de París está hecho en función
de que alguien ganó una batalla. Gran parte del arte civil está hecho para
manifestaciones de tipo glorioso de unas personas, en detrimento de otras».
[1] Registro de la Propiedad de
Pamplona, tomo 2.734, libro 280, fº 93 vto. La parroquia de Cristo Rey y su
casa parroquial se construyeron los solares inicialmente previstos para museos
de guerra.
[2] La Hermandad
de Caballeros Voluntarios de la Cruz, de la que mi padre fue Subprior, fue
fundada el 26 de diciembre de 1939 por Mons. Marcelino Olaechea Loizaga en el
monasterio de Irache, donde inicialmente tuvo su sede, y oficina en la Avda. de
Carlos III, 18-1º izda, que atendían Jesús Ollaquindia y el caballero subprior.
[3] Diario de Navarra, Pamplona, 20 de noviembre de 1986. AZM/FZ/JAZC-1986-20-IX-Sede
Diputación.
[4] Acta de una entrevista de
comisionados de La Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz con el Ilmo.
Sr. Vicario General del Arzobispado de Pamplona. AZM/FZA/FAZA-MC-1993-11-II-Acta
gestión…
[5] Comisión formada por Joaquín Martínez Úbeda (miembro de la junta
directiva) Antonio Checa (presidente también de la Hermandad de Alféreces
Provisionales), y los asociados a la Hermandad Sres. José-Ángel Zubiaur Alegre
(Abogado y ex Diputado Foral), José Luis Los Arcos Elío (ex Embajador de
España),Sylvia Baleztena Abarrategui, José María Yárnoz Orcoyen (Arquitecto,
correspondiente de la R.A. de Bellas Artes y ex Director de la Institución
Príncipe de Viana), Miguel Garisoáin Fernández (Presidente del Colegio
Farmacéutico en Navarra y Secretario General de la Comunión Tradicionalista
Carlista) y Javier Nagore Yárnoz (Notario jubilado de Pamplona, Presidente del
Consejo de Estudios de Derecho Navarro y de la C.T.C. en Navarra
[6] Vd. Acta citada en 4.
[7] A parte de su actividad
teatral, era funcionario de carrera y como tal fue responsable de protocolo del
Ayuntamiento de Pamplona desde los años 80. En 1995, compatibilizando con su
labor anterior, fue nombrado Director del Área de Asuntos Culturales. Entre
1999, ocupó el puesto de Jefe de Gabinete del Presidente del Parlamento de
Navarra, cuando ocupó dicho cargo el socialista José Luis Castejón. En 2003
regresó al Ayuntamiento de Pamplona. Falleció el
año 2010.
[8] ABC, Madrid, 4 de abril de 1994.
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