La inhumación de la escolta de voluntarios
Según las notas
que acompañan a algunos de los nombres los asteriscos significan lo siguiente:
★ Joaquín Muruzábal Muruzábal, voluntario
requeté de 27 años, soltero, fue muerto en los primeros ataques en Leiza, donde
fue sepultado el 23 de julio de 1936. En la Historia de la Cruzada figura como
el primer voluntario muerto en campaña en la casa de los miqueletes de Urto
(límite entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra.
★★ Valentín Erro Larumbe, voluntario
falangista, incorporado el 19 de julio de 1936, murió en un accidente
automovilístico el 30 de marzo de 1939.
★★★ Agustín Boloque Esparza, voluntario
requeté alistado el 22 de julio de 1936 fue muerto el penúltimo día de la
Cruzada, por lo que puede ser el muerto en campaña que más tiempo permaneció en
ella.
Los reseñados en el listado con negrita
fueron los voluntarios definitivamente elegidos, cuyos restos fueron
trasladados a los sepulcros del Monumento:
Pedro
Martínez Chasco, salió a la guerra como capellán
de un Tercio de requetés. Avanzada la contienda, al estructurarse la organización
de capellanes castrenses, pasó al Bón. de Cazadores de Melilla nº 3. Era
natural de Oteiza de la Solana y murió en el frente el 24 de febrero de 1939,
cuando tenía 30 años. Su epitafio decía: «Iba armado con la Cruz».
Joaquín
Sota Garayoa, alias “Sotica”, hijo de Victoriano
y de Gumersinda, voluntario requeté alistado cuando no había cumplido los 14
años, muerto en Valfagona de Balaguer el 21 de junio de 1938. Su epitafio reza:
«Murió cuando empezaba a vivir»
Severiano
Arregui Olalquiaga, natural de Puente la Reina,
comerciante, casado, con dos hijas. Se presentó voluntario en el Requeté de
Navarra, no siendo aceptado por su edad. Entonces se trasladó, no sin
dificultades, a Sevilla, en cuyo Requeté ingresó el 24 de noviembre de 1936.
Ascendido a cabo, sirvió como instructor de los recién incorporados. Murió el
28 de diciembre de 1936, en el frente de Lopera, en Jaén, a los 62 años. En su
epitafio se lee: «Venció a la edad con su espíritu»
Joaquín
y Dimas Aznar Zozaya, hermanos, hijos de familia
carlista, de Javier, ambos labradores. Joaquín tenía 22 años y se alistó en el
Requeté. Ascendió a Alférez por méritos de guerra. Murió en el frente de
Levante el 2 de junio de 1938. Dimas tenía 21 años y lo enrolaron en la Falange[1].
Ascendió a Sargento por méritos de guerra y murió en el frente de Alfambra el
14 de mayo de 1938. En el frente estuvieron tres hermanos. En su epitafio: «Hermanos en
vida y en muerte»
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Noticia del enterramiento de los Aznar |
Jaime
Munárriz Escondrillas, joven requeté cascantino,
estudiante de Arquitectura, de 21 años de edad. Hubo de intervenir en su misma
localidad en la lucha que se suscitó el mismo 19 de julio del 1936, defendiendo
la Casa Consistorial. «Días antes
del Alzamiento se estableció en Cascante una guardia permanente de requetés y
elementos afines en los locales de la Casa Ayuntamiento, Juventud Católica y
Círculo Católico. En la noche del 18 al 19 de julio, elementos pertenecientes a
la Unión General de Trabajadores (U.G.T.), intentaron varios asaltos a la Casa
Ayuntamiento, entablándose entre los asaltantes y los defensores un nutrido
tiroteo de pistola, de los que resultaron heridos, en las puertas del
Ayuntamiento dos elementos de la U.G.T. y otro muerto en las escaleras de la
Casa; entre los defensores resultó gravemente herido Jaime Munárriz
Escondrillas, quien trasladado a Pamplona falleció en el Hospital el día [21] del mismo mes. El día
19 salieron de Cascante los Voluntarios para los frentes, alcanzándose en la
primera semana el número de seiscientos.»[2]
En su tumba se lee como epitafio: «Fue el primero en dar su vida».
Los epitafios de las tumbas de los
voluntarios fueron redactadas por mi padre, quien —recuerdo al lector— siendo el
Diputado foral más joven y residente en Pamplona, estaba encargado del
seguimiento de las obras.
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