Represión de los carlistas
Sigue Pepe Romero su narración: «[…] La
aparición del Cuarto Número de
"El Fuerista" provocó en
Navarra una gran represión del Carlismo de
dicha región, siendo detenido José Jaurrieta, su hermano Ignacio, Juan
de Diego Arteche, Paquito Sáez, Ignacio Astrain y otros jóvenes Carlistas de la
capital, pero ninguno de ellos dio a conocer el lugar donde se confeccionaba
"El Fuerista", ya que solamente se
establecía la conexión entre
José Jaurrieta y el cronista a través de Enrique Roca en Liria, y otros
domicilios en Pamplona distintos al del remitente José Jaurrieta.
»[…]
A últimos
del mes de Julio, se recibió otro
texto para la confección del Número Cinco de "El Fuerista", en unión
de una fotografía que representaba la Diputación de la Gamazada, con el ruego
de que se insertara dicha fotografía en
el mencionado número cinco. El
grabado de la fotografía que se confeccionó en un taller de fotograbado
existente en la esquina de la calle de San Vicente-San Fernando, de Valencia, y
todo ello fue confeccionado en la imprenta
de la Venta del Emperador y a la
forma [sic] de llevarlo a Pamplona
consistió en cargar dos bultos conteniendo los cinco mil ejemplares del número cinco de "El Fuerista" en
unión del equipaje de los Carlistas que
desde Valencia fuimos a Navarra para asistir al acto de Begoña en Bilbao el día
15 de Agosto de 1954. Al llegar a Tafalla (Navarra), el autocar que conducía la
expedición Carlista de valencianos paró
en dicha población para tomar algunos refrescos. En el interior del bar se
encontraban José Jaurrieta Baleztena, Juan de Diego Arteche, Paquito Sáez e
Ignacio Astrain, los cuales en el interior de los servicios del mismo saludó al
cronista, mientras Pepe Puchol sacaba del lugar donde se encontraban los
equipajes en el autocar los dos paquetes que contenían el Número 5 de "El
Fuerista", pasándolo a la parte posterior
del autobús, donde con disimulo se colocaron en el maletero de un coche
marca Citroën que se encontraba allí aparcado. Mientras, los ocupantes del
autobús, que no sabían nada, merendaban
en el bar y el turismo se dirigió
a Pamplona llevando consigo "El Fuerista". En el autobús se
quedó -si mal no recuerdo- Ignacio Astrain y al llegar a Pamplona nos indicó
que la expedición tenía reservada la estancia en el Hostal de la Barranquesa, y
que dicha estancia y la cena corría a
cargo de la Junta Regional
Carlista de Navarra, como agradecimiento a la colaboración del Carlismo
Valenciano. […]»
El número 5 del Fuerista causó estupor en
la Diputación Foral y muy especialmente a su Vicepresidente, pues la fotografía
de la portada era del cuadro que se hallaba precisamente en su despacho. La
foto la obtuvieron entre mi padre y “Coté” Jaurrieta confabulados con Aizcorbe,
el conserje del edificio, que les franqueó la entrada. Hecho esto, mi padre y
“Coté” subieron a escape al despacho del Vicepresidente, donde subido a un
sillón “Coté”, que era cojo, sujeto por mi padre, sacó malamente la foto con
una cámara de fuelle. De ahí que aquélla no saliera rectangular.
Volviendo al ambiente en Navarra y más concretamente
al de Pamplona, es preciso decir que la Diputación rompió abiertamente con el
Gobernador Civil y el 7 de septiembre publicó en la prensa una nota según la
cual anunciaba que, conforme a lo acordado en la sesión del día 3 anterior, en
la tarde acudiría en Cuerpo de Comunidad, bajo mazas, a la catedral para rendir
homenaje de piedad y devoción ante la imagen de Santa María la Real en el Año
Mariano Primer Centenario de la definición dogmática de su Inmaculada
Concepción. La llegada de la corporación fue entusiástica al grito de ¡Fueros!
¡Fueros! y a la salida del acto la multitud le obligó a volver a pié a la
Diputación entre vítores y aclamaciones. El Vicepresidente Gortari lo hizo en
automóvil, mientras que Amadeo Marco encabezó la manifestación ciudadana.
Al día siguiente, jueves 8, la Corporación
Municipal de Pamplona hizo en la catedral la ofrenda a Santa María con motivo
de la conmemoración del Privilegio de la Unión. Al grito de «¡traidores!» fueron abucheados los concejales
“gubernamentales” que no se habían adherido a la postura de la Diputación de
defensa de los Fueros.
Ese mismo día fueron detenidos por la policía,
entre otros, mi padre y Francisco Díaz de Cerio. En casa solo estaba mi abuela
Teresa Alegre Navascués, a quien telefonearon desde la Comisaría para
advertirle de la detención y decirle: «—Señora, si quiere puede mandarle
un colchón», como ella hizo. Tan misérrimos
eran los calabozos gubernativos. La comida se la llevaban, creo, del hostal “La
Barranquesa”.
Cuenta mi padre que al entrar en
los calabozos del
Gobierno Civil , desde la oscuridad, oyó una voz con
carraspeo característico que le interpeló: «—Ya has tardado en venir, eh
José-Ángel». Era Francisco Díaz de Cerio, a
quien habían detenido horas antes. Entre los carlistas detenidos había un
conocido borrachín de Pamplona, por lo que no hablaban mucho pensando que pudiera
ser un topo. Habían destacado al efecto una brigadilla especial de la policía
enviada desde Madrid. Interrogaba un malcarado de frente y otro se situaba
justo y continuamente detrás del interrogado para causarle incertidumbre acerca
de los golpes que pudiera recibir. Las preguntas eran tontas y el comentario
del interrogador era: «—¡Claro,
como usted es abogado, sabe qué responder!». Mi padre le apostillaba diciendo: «—Es que no tengo
nada que decir a cuanto me preguntan». Al atardecer, rezaban del Santo Rosario en voz
puesta en los calabozos. Hubo un detenido que preguntó a los policías armados: «—¿Oye, ha dado vuelta la
tortilla, o qué?».
Mientras tanto, Aldaz y otros carlistas, subidos al remolque de un tractor,
daban vueltas alrededor del Gobierno Civil vociferando «¡Vivan los Fueros! ¡Viva el Rey!». Acabaron también en los
calabozos.
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Sede del Gobierno Civil de Navarra en Pamplona |
Por cumplir con el precepto dominical y crear
más problemas a los policías, el sábado planteó mi padre: «—Mañana es domingo
y hemos de ir a misa».
«—¿Pero
no harán ustedes alguna tontería?», respondieron los policías pensando que no
podrían llevarlos esposados, so pena de escándalo en la ciudad. Acabaron oyendo
misa de cazadores, esposados en el coro de la contigua iglesia de San Antonio
(a unos 100 metros), a donde les llevaron en camioneta. Aún les vio algún
madrugador, a quien le faltó el tiempo para contarlo.
Cumplido el plazo legal de la detención
policial, fueron ingresados en la cárcel y puestos a disposición judicial. En
el caso de Francisco y de mi padre el ingreso debió tener lugar el domingo tras
de la misa o, a lo sumo, en la mañana del lunes. El juez decretó su puesta en
libertad pero, siendo ya mediodía, mi padre volvió al comedor para terminarse
el plato de garbanzos, «que estaba muy
rico». José María “Baroga”, que también estuvo encarcelado, cuenta los
sucesos con pelos y señales.[1]
Las
sanciones que recayeron sobre los jóvenes requetés fueron las siguientes:
A
Valero lo cesaron como Gobernador Civil de Navarra precisamente en septiembre
de 1954. No fue por castigo, sino por ascenso, siendo nombrado Director General
del Instituto Nacional de la Vivienda el 7 de octubre de 1954, y sustituido el 15 de octubre de 1954 por Carlos Arias Navarro, que pasó por Navarra sin
pena ni gloria a pesar de su mote “Carnicerito de Málaga”. El cese de Valero
fue celebrado por las gentes de toda condición. Así, en la sección de música
dedicada de Radio Requeté de Navarra, los radioyentes se dedicaron unos a
otros, muy repetidamente la rola “Se va
el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla…”[2]
[1] Cfr. op. cit. También en
SANTA CRUZ, op. cit., pp. 138 y ss. Lo cierto es que las sospechas, registros,
diligencias y la detención de mi padre conformaron un expediente policial de
carácter administrativo que no se canceló de oficio en su día, de acuerdo con la
ley. Estos antecedentes policiales le costaron a mi hermano Francisco Javier no
hacer las Milicias Universitarias, como le hubiera correspondido, para servir a
la Patria y, en cambio, tuvo que sentar plaza en 1974 en el Tercio de Regulares
2, en Melilla, mientras Marruecos hacía su “Marcha Verde” sobre el Sahara
español, en noviembre de 1975. No lo pasó muy bien tras de las alambradas.
[2] Para la canción Vd. http://www.youtube.com/watch?v=vFB04dO8tzM
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